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“Trabajo para brindar seguridad en lo que consumen los entrerrianos”

  • gustavowerner1
  • 2 nov 2021
  • 3 Min. de lectura

El Dr. Hector Ahíbe contó detalles del funcionamiento del SIV. Pormenores y anécdotas, historia y presente de una labor vital para cuidar nuestra salud.



El SIV (Servicio de Inspección Veterinaria) del Colegio de Médicos Veterinarios de Entre Ríos tiene una importancia que va mucho más allá de una simple inspección. Puede dar fe de eso uno de sus integrantes con vasta trayectoria en la Costa del Uruguay como es el Dr. Hector Ahíbe.


Vale recordar que el 20 de octubre de 1989 la Legislatura de la Provincia de Entre Ríos sancionó con fuerza de ley el establecimiento del Servicio de Inspección Veterinaria en todo el ámbito entrerriano, quedando en ese momento la Dirección de Ganadería, organismo dependiente de la Secretaría Ministerial de Asuntos Agrarios, facultada a celebrar con el Colegio de Médicos Veterinarios de Entre Ríos el contrato de servicios profesionales ad-referendum del Poder Ejecutivo Provincial, a los fines de efectivizar las inspecciones, creándose las Tasas de Inspección Veterinaria y de Habilitación respectivamente, que abonan los establecimientos faenadores y elaboradores de productos y subproductos de origen animal.


Historia

El Dr. Ahíbe recordó los inicios y dijo que “Me llamaron porque necesitaban gente que se hiciera cargo de este tipo de labor. No estaba seguro al principio pero finalmente lo acepté como una salida. Y ya hace muchos años que estoy trabajando en el SIV. Más allá de cuestiones profesionales de cada uno, es un trabajo que me entusiasmó siempre. Comencé con dos plantas acá, que eran El Faraón y Súpercar. Hubo que hacer un trabajo de convencimiento que costó bastante al principio. Pero cuando los empresarios vieron el beneficio y no el perjuicio de tener una inspección fuimos mejorando la relación y fue progresando el trabajo también”.


Reconoció que “Desde nuestro lugar seguimos sumando conocimientos y experiencia en el trato con la gente y salvo raras excepciones, todos han crecido en su empresa. La fábrica de chacinados El Farón, por ejemplo, es una de las principales hoy de Gualeguay. Se incorporó después Embutidos San Cayetano, la Dra. Verónica Parma se sumó al servicio en Gualeguay y fue ella la que se hizo cargo incluso de algunas plantas más de chacinados y cámaras a las que nos fuimos presentando y con las que hoy aún estamos trabajando”.


Crecimiento

El veterinario destacó que “Creció mucho la actividad del SIV en la región. Formar parte de una institución tan importante para la salud de los entrerrianos me hace sentir orgulloso. Trabajo para brindar seguridad en lo que consumen los entrerrianos. Abrazo este servicio como una actividad importante dentro de lo profesional, aporto mi granito de arena. Uno se va transformando en referente de la región y eso también está bueno. Las empresas que necesitan instalarse nos buscan y nosotros incluso colaboramos en el último tiempo con fiscalización, haciendo relevamientos, ayudando a los empresarios a hacer los papeles para presentarlos correctamente, aconsejando habilitaciones de plantas nuevas que van apareciendo permanentemente”.


Detalles

Al analizar el trabajo que desarrolla, puntualizó que “El trabajo va más allá de la inspección. Y lo digo porque tratamos de asesorar, de hacer las cosas sencillas. Hasta he ido a hablar personalmente con algún empresario para que trabajen como corresponde, dándoles una mano para que lo hagan correctamente. Somos una comunidad chica y nos conocemos todos”.

Y planteó que “No hago solo esto, pero es una de mis principales labores. También ejerzo como veterinario específico y tengo bastante trabajo, pero siempre respeto los tiempos del servicio de inspección, para lo que capacitarse es clave”.


“Es interesante como medio de vida, como una entrada económica importante, que a todos nos ayuda. Veo que hay pocos jóvenes que se integran al sistema, que es bueno y tiene respaldo del Colegio de Veterinarios. Deberían hacer los cursos necesarios, porque aparecen todo el tiempo plantas nuevas y trabajo hay. Generalmente nos repetimos siempre los que estamos porque no hay otros”, dijo.


El sistema de pago

El Dr. Ahíbe explicó cómo, en el terreno práctico, reciben sus remuneraciones. “Uno de acuerdo al valor y la actividad de cada planta liquida en una planilla lo que debe pagar el empresario cada mes. La planilla se la lleva el empresario, la abona on line o personalmente en un centro de cobro. Eso se remite al Colegio de Veterinarios, que pasa esa planilla a la Provincia, que es la que recibe el pago. Es un cobro indirecto y de ahí el Gobierno Provincial se queda con un porcentaje y reembolsa el resto. El Colegio se queda con otro porcentaje pero la parte más importante es para el profesional, que debe emitir una factura de honorarios por el importe que corresponde”.


“Se le transfiere de forma rápida a su cuenta, no tiene atrasos, cobramos a los treinta o cuarenta días de realizado el pago. Para un profesional es importante el honorario que se recibe y sirve mucho en una actividad como la nuestra, con tantos altibajos y variaciones estacionales, sobre todos los que trabajamos con grandes animales”, agregó.

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